y soñar que vivo mil ilusiones viejas, frescas de piel, de cabellos ansiosos....
Nada vale más que tu mirada frente a mi espejo, y mi reflejo en tus ojos castaños,
buscar en sí la imagen del amor, buscar en tu mirada, la mía.
Si acaso me perdonara la montaña el silencio,
y el mar, lecho viejo, disolviese este remolino turbio de culpa,
podría libertino rasgar mis párpados, perderme en su rostro estrellado,
soplarle al viento de nuevo,
decirle que le amo.
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